Prevención y EPIs en energías renovables (solar y eólica): seguridad en trabajos en altura

Prevención y EPIs en energías renovables (solar y eólica): seguridad en trabajos en altura

El sector de las energías renovables no para de crecer: parques eólicos, plantas solares, instalaciones en cubiertas… y con ello, también crece la necesidad de trabajar con protocolos de seguridad claros y equipos de protección adecuados.


Porque sí: en renovables hay tecnología, sostenibilidad y futuro… pero también hay altura, climatología, herramientas, electricidad y superficies complicadas. Y en este escenario, la prevención no es un extra: es la diferencia entre una jornada normal y un accidente serio.

En este artículo repasamos los principales riesgos en trabajos de energía solar y eólica y los EPIs más habituales para afrontarlos con criterio.

¿Qué tipo de trabajos se realizan en solar y eólica?

Aunque cada proyecto es diferente, en renovables suelen repetirse tareas como:

  • Montaje y mantenimiento de estructuras.
  • Trabajos sobre cubiertas, plataformas o torres.
  • Instalación y revisión de componentes eléctricos.
  • Manipulación de herramientas y materiales pesados.
  • Inspecciones, reparaciones y tareas de mantenimiento preventivo.

Todo esto se realiza muchas veces en condiciones variables, al aire libre y con factores que cambian rápido: viento, lluvia, calor, barro, hielo o baja visibilidad.

Principales riesgos en trabajos de energías renovables

1) Caídas en altura

Es el riesgo más evidente y uno de los más críticos.

En eólica puede darse durante el ascenso, la permanencia en altura o en zonas técnicas de difícil acceso. En solar, el riesgo aparece especialmente en cubiertas, estructuras elevadas o bordes de trabajo.
Medidas clave:

  • Planificación previa del trabajo.
  • Sistemas anticaídas adecuados.
  • Formación específica en trabajos en altura.
2) Riesgo eléctrico

En renovables conviven instalaciones eléctricas, cuadros, conexiones, herramientas y operaciones donde el riesgo puede estar presente por contacto directo o indirecto.

Aquí es importante decirlo claro: no todo trabajo en renovables implica el mismo nivel de riesgo eléctrico, y la prevención debe basarse siempre en la evaluación de riesgos del puesto y los procedimientos establecidos.

3) Climatología y condiciones ambientales

Trabajar al aire libre significa exponerse a:

  • Viento fuerte (especialmente en eólica).
  • Lluvia, humedad y superficies resbaladizas.
  • Calor y radiación solar.
  • Frío, hielo o niebla.

La climatología no solo afecta al confort: afecta al equilibrio, la estabilidad y la visibilidad, y por tanto incrementa el riesgo de caídas y golpes.

4) Caídas al mismo nivel (resbalones y tropiezos)

En renovables es muy común moverse por:

  • Terreno irregular.
  • Grava, barro o superficies mojadas.
  • Zonas con cableado, herramientas o elementos de montaje.

Muchas lesiones laborales no vienen de grandes alturas, sino de un “simple” resbalón mal dado.

5) Golpes, atrapamientos y cortes

La manipulación de perfiles metálicos, componentes, herramientas o piezas con aristas puede provocar:

  • Cortes en manos y antebrazos.
  • Golpes por caída de objetos.
  • Atrapamientos en zonas de montaje.

Aquí la protección mecánica es clave, especialmente en manos, cabeza y pies.

6) Espacios confinados (en casos concretos)

Dependiendo del tipo de instalación y del trabajo a realizar, puede haber tareas en zonas con accesos limitados o ventilación reducida (registros, canalizaciones, cámaras técnicas, etc.).

En estos casos, se requiere un enfoque preventivo específico y procedimientos muy definidos.

EPIs recomendados en energías renovables: lo básico que no puede fallar

Nota importante: los EPIs deben seleccionarse siempre según el puesto de trabajo, la evaluación de riesgos y las instrucciones del responsable de prevención.

Arnés anticaídas y sistema de sujeción

En trabajos en altura, el arnés es uno de los elementos más críticos. No vale “cualquiera”: debe estar correctamente ajustado y acompañado del sistema adecuado (líneas de vida, elementos de amarre, conectores, etc.).
Clave: llevarlo no es suficiente: hay que usarlo bien.

Casco de protección con barboquejo

En altura, el casco con barboquejo aporta un extra de seguridad porque evita que se desplace o se caiga durante el trabajo.
Además, protege frente a golpes y frente a posibles impactos por caída de objetos.

Guantes técnicos (según tarea)

En renovables no existe un único “guante perfecto”: lo habitual es adaptar el tipo de guante al trabajo real:

  • Protección mecánica frente a abrasión/corte.
  • Agarre para manipulación de herramientas.
  • Destreza para tareas de montaje fino.
Calzado de seguridad: estabilidad, agarre y protección real

En este sector, el calzado es una pieza clave por tres motivos:

1. Agarre y estabilidad en superficies cambiantes.
2. Protección del pie frente a golpes, cortes o caída de objetos.
3. Confort y resistencia para jornadas largas y condiciones duras.

En renovables, el terreno puede ser irregular, resbaladizo o exigente. Por eso, el calzado no debe elegirse “por costumbre”, sino por lo que se pisa y lo que se hace.

El modelo GTX800 OHMIO, por su construcción, presenta una muy alta resistividad eléctrica y puede ser una alternativa interesante para entornos donde se busca un comportamiento de alta resistividad eléctrica, siempre dentro del marco y criterios del puesto.

Buenas prácticas extra para mejorar la seguridad

Además del EPI, hay hábitos que reducen riesgos de forma brutal:

  • Revisar el equipo antes de empezar (arnés, conectores, calzado, guantes).
  • Mantener zonas de paso limpias y sin obstáculos.
  • Evitar improvisaciones con climatología adversa.
  • Comunicación constante entre el equipo.
  • Señalizar zonas de riesgo y delimitar áreas de trabajo.
  • No “forzar” tareas si el acceso no es seguro.

En renovables, la prevención es parte del trabajo

La energía solar y eólica son sectores de futuro, sí… pero también son sectores donde se trabaja en condiciones exigentes y donde la seguridad no puede ser negociable.

Un buen EPI no solo protege: ayuda a trabajar mejor, con más confianza y con menos riesgo de errores.

Y si algo está claro en renovables es esto: si hay altura, climatología y actividad técnica, hay que ir bien equipado.

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